Nunca sé si hay un intermedio. Aquel momento espaciado, pausado, que de tanto en tanto parece servir de experiencia a uno para luego dar un salto o un choque. No, siempre es un paso y el choque. O tal vez los tiempos que manejo están tan acelerados que, en cuanto quiero darme cuenta, estoy frente a los ladrillos que alguna vez fueron refugio y ahora son un límite. Un límite o un freno. En caso de ser freno, será uno que estalle en pequeños y grandes fragmentos luego de colisionar con mi cuerpo. Hablo de cuerpo porque alma ya no me queda, sé la vendí a ese al que llaman demonio, pero a veces me la presta por un rato como para que no pierda el gusto de la nostalgia.

mono-lea:

“La pasión lo cambia todo, es verdad. En primer lugar, sintió que comenzaba a vivir; como si lo anterior hubiese sido un sueño largo y aburrido del que ahora despertaba. Ahora estaba él. Y había llegado para que ella supiera exactamente lo que quería en este mundo; para que todo, finalmente, tuviera sentido.”

— “Los vecinos mueren en las novelas”, de Sergio Aguirre.

mono-lea:

Se te cae de la boca
A la oca juega como loca
y no puede controlarse
Mira a todos lados
y Todoslados la mira

Juega la loca
y se cae de boca
A Todoslados mira
y por todos lados provoca

Sofoca la testosterona
Testigos de Jehová en la lona
venden evangelios pequeños
Se ríen agudo por el helio